sábado, 7 de mayo de 2011
Reparando.
Encontró el vestido que tanto le gustaba, ese era el día perfecto para usarlo. Lo extendió para recordar cuánto le gustaba, pero, increíble que lo hubiera olvidado, estaba roto. El tirante derecho colgaba como una tirita más de tela... Sólo había una cosa por hacer: coserlo. Buscó en el cajón de los hilos uno que se pareciera al pálido café, sólo había un rosa pálido, era otra opción, también servía. Puso el hilo en la aguja y comenzó, alguna vez su abuelita con mucha ilusión la había intentado enseñar a coser, ésta era su primera prueba en el mundo real. No era tan difícil una vez que había emepezado. Una puntada de ida, una de regreso. Recordaba el día que se había despegado el tirante, había sido un día largo y difícil, pero ya era parte del pasado, la única consecuencia visible estaba por ser reparada. Terminó, se puso el vestido, y era como si nada nunca hubiera alterado la armonía de su hermoso vestido café pálido, a menos que alguien lo examinara muy de cerca y se diera cuenta que el hilo del tirante derecho era rosa pálido, en vez de café pálido, pero parecía suficiente. Así se arreglan los problemas, pensó. Y luego se sintió conformista. Pero.. ¿qué hacer?
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